Hoy hace un día magnífico en NYC y yo tengo más trabajo que nunca, así que me voy a ir al Parque Riverside a corregir movidas mientras me da un poco el sol, que la blanca palidez que tengo no me ayuda mucho anímicamente. Yo solía ser muy morena de piel y la falta de sol durante mis cinco años de Alemania me cambió totalmente el metabolismo.
Ayer hablé de las citas y el "contrato" emocional que representan. No sé si fui todo lo clara que querría, últimamente encuentro que me cuesta mucho expresar lo que quiero decir y me da bastante rabia. Pero en cualquier caso, quiero cerrar el capítulo del profe porque me irrita tenerlo pendiente (no aquí en el blog, sino directamente en mi mente).
No es un secreto que la ilusión de mi vida es casarme. Qué puedo decir, no está de moda ser una enamorada de las tradiciones pero aquí estoy yo, soñando desde los 15 años con el día en que mi padre me lleve al altar, donde estará esperándome el hombre más maravilloso de la historia y yo llevaré un vestido precioso y seré inmensamente feliz. Y lo digo sin parpadear ni pedir disculpas por ser tan poco moderna, emancipada e independiente.
Cuento esto para argumentar que aunque ese es el sueño de mi vida, todo tiene su tiempo, su ritmo, su momento y su evolución natural. No puedes presentarme ese sueño directamente y esperar que caiga en tus brazos. Quiero casarme, pero con la certeza de que así debe ser, no casarme por casarme y porque mi reloj biológico hace tictoc cada día con más volumen. Si fuera así este blog no existiría y yo sí habría celebrado aquel cuarto aniversario el pasado marzo.
La cita de hace un par de dos semanas fue un ejemplo perfecto del libro secreto de las citas y cómo impresionar a la mujer con tu candidatura a marido. Me explico.
Fuimos a cenar cerca de la Uni. Yo le recogí a él a las 8pm a la salida de su clase y como siempre, llevaba un vestido y botas de tacón (diferentes combinaciones diarias, pero voy así al trabajo y como había tenido clase ese día, no quise cambiarme porque me pareció que eso sería darle demasiada coba al asunto. Yo iba a ver qué tal una cita, no a destacar de forma demasiado evidente).
De camino al restaurante pasamos por una zona de pavimento irregular y él me ofreció su brazo para que no tropezara con los tacones. Fue un gesto maravilloso y muy caballeroso, pero ya al cogerme de su brazo noté que no... no sé, seguía físicamente envarada. Cuando te coges del brazo de un tío, normalmente te relajas y dejas que él lleve el ritmo y yo no pude hacer eso, no sé por qué, mis instintos a veces me sorprenden.
En el restaurante estuvimos conversando y fue super agradable de veras, pero la "entrevista de trabajo" no tuvo límites y él se presentó como hombre trabajador y enseñante vocacional (conmigo eso debería haberle funcionado con un millón de puntos, pero me dejó bastante fría. Malditos instintos) con muchísimas ganas de tener una pareja estable, casarse, formar una familia e invertir en una casa donde poder vivir. Vamos, el cuento de hadas total, y todo el tiempo dándome pistas sutiles de que ese cuento podría ser el mío y haciéndome cumplidos y preguntándome muchísimo sobre mi vida. Una entrevista/interrogatorio en toda regla, y tengo que decir que si yo hubiera sido otro tipo de chica, habría caído en sus brazos más que gustosa, pensando que él es un príncipe azul total.
Y es verdad que él es un príncipe azul porque es un hombre fantástico, sincero y cariñoso. Pero no es MI príncipe, no es mi Capitán, no tiene lo que yo busco y que describí hace ya tiempo en un post. Ya sé que era una descripción muy definida y que no se puede ir así por la vida, pero mis instintos no suelen defraudarme y yo sentí que todo aquel cuento de hadas no estaba escrito para mí.
A la salida del restaurante, después de caminar tres calles (me había vuelto a ofrecer el brazo y yo seguía sin relajarme) se paró y me besó. Fue un beso que podría haber sido bueno de no ser porque él tomó la palabra y dijo: "nuestro primer beso ha sido en Amsterdam con la 120". ¿Nuestro? ¿nuestro como en "este es el principio de nuestra relación y cuando les contemos la historia a nuestros hijos les daremos esta dirección"? No quiero sonar sarcástica en exceso, pero juro que así fue como resonó esa frase en mi mente.
Días más tarde, en uno de los mensajes que me mandó al móvil me preguntó que si me acordaba de cuando yo hice blablabla y luego añadió que él se acordaba de ese momento de nuestra vida juntos a menudo y a mí se me levantó la ceja izquierda solita (al parecer lo hace mucho y yo no la controlo para nada).
Durante la visita de mis padres nos vimos un par de veces entre clases y yo no supe controlar mis dudas, por lo que esos instintos alarmados han acabado por ganar la batalla y yo he terminado con él antes de empezar casi. He tenido que explicarle que me he dado cuenta de que aún no he superado mi ruptura lo suficiente como para entrar en una relación tan rápido. Al fin y al cabo, no es mentira y aunque él no se da completamente por vencido aún, pronto lo hará porque yo además me vuelvo a España para el verano dentro de 15 días.
Nada, mis instintos siguen dándome la razón y sigo mejor sola que acompañada de la persona incorrecta.
Aquí es que incidimos en lo que ya hemos dicho tantas veces. Este profe tiene un retrato en negativo de lo que quiere. "En negativo" significa "si no cumple esto, esto y esto y es buena persona, me puede servir" con lo que su abanico es amplio. Es una persona que puede enamorarse de mucha gente a base de "el roce hace el cariño" (aún así, ha empezado por lo mejor fijándose en ti. Hace bien, siempre hay tiempo de bajar el listón).
ResponderSuprimirEn cambio, la prioridad tuya es "o me enamoro o ni flores". Y claro, la programación por anticipado es enemiga completa del enamoramiento...
Pocos piropos más bien "echaos" que el que me dedicas en este comentario, querido Zor, y te lo agradezco millones, porque estos días estoy algo baja de ánimos con todo este asunto. Eres un auténtico caballero andaluz :-)
ResponderSuprimirMe he quedado alucinada con tu análisis del profe, creo que tienes toda la razón y me impresiona lo perceptivo que eres, tío. No sé si él habrá de subir o bajar su listón, pero estoy totalmente de acuerdo con lo certero de "el negativo". ¡Es cierto! No lo había pensado así, pero concuerda perfectamente y es verdad que él podría enamorarse de numerosas mujeres. Leyendo tu post me han dado ganas de golpearme la frente con la palma de la mano, como en las pelis, mientras digo: ¡claro! ¡Era tan sencillo! Me conforta pensar que no soy yo la rara.
De hecho, estoy segura de que pronto conocerá a la correcta que tenga la copia exacta de su negativo y serán felices y comerán perdices.
Y yo, mientras tanto, seguiré con mi blog y navegando los mares en busca...
Ese puede ser el "problema" (con todas las comillas)... ese objetivo de casarse porque toca, tener hijos porque toca a continuación, etc...
ResponderSuprimirCreo que es algo que hay que meditar muy bien, ambas cosas, me refiero. Un contrato y unos hijos tienen que afectar de manera positiva a la pareja, no intentar por ese medio el solucionar un sentimiento que se apaga o está sumido en la monotonía, etc...
Hum.,...no sé si me estoy explicando bien.
Incluso a veces quieres tener hijos sola, porque piensas que es el momento, y no hay "nadie" para tenerlos (la fecundación requiere una financiación que yo no tenía, jajaja). Pero me estoy yendo del tema...
Si tú sientes, por el motivo que sea que estás mejor sola ahora mismo, que no hay nada en este ho,¡mbre que te haya removido las entrañas... date tiempo. Forzar las cosas no lleva a nada.
Bicos trasatlánticos :)
Pocos piropos más bien "echaos" que el que me dedicas en este comentario, querido Zor, y te lo agradezco millones, porque estos días estoy algo baja de ánimos con todo este asunto. Eres un auténtico caballero andaluz :-)
ResponderSuprimirMe he quedado alucinada con tu análisis del profe, creo que tienes toda la razón y me impresiona lo perceptivo que eres, tío. No sé si él habrá de subir o bajar su listón, pero estoy totalmente de acuerdo con lo certero de "el negativo". ¡Es cierto! No lo había pensado así, pero concuerda perfectamente y es verdad que él podría enamorarse de numerosas mujeres. Leyendo tu post me han dado ganas de golpearme la frente con la palma de la mano, como en las pelis, mientras digo: ¡claro! ¡Era tan sencillo! Me conforta pensar que no soy yo la rara.
De hecho, estoy segura de que pronto conocerá a la correcta que tenga la copia exacta de su negativo y serán felices y comerán perdices.
Y yo, mientras tanto, seguiré con mi blog y navegando los mares en busca...
Publicado por Aguamarina para Aguamarina. Diario de una ruptura a las 11 de mayo de 2011 23:11
ESTE ES EL COMENTARIO DE NURIA:
ResponderSuprimirEse puede ser el "problema" (con todas las comillas)... ese objetivo de casarse porque toca, tener hijos porque toca a continuación, etc...
Creo que es algo que hay que meditar muy bien, ambas cosas, me refiero. Un contrato y unos hijos tienen que afectar de manera positiva a la pareja, no intentar por ese medio el solucionar un sentimiento que se apaga o está sumido en la monotonía, etc...
Hum.,...no sé si me estoy explicando bien.
Incluso a veces quieres tener hijos sola, porque piensas que es el momento, y no hay "nadie" para tenerlos (la fecundación requiere una financiación que yo no tenía, jajaja). Pero me estoy yendo del tema...
Si tú sientes, por el motivo que sea que estás mejor sola ahora mismo, que no hay nada en este ho,¡mbre que te haya removido las entrañas... date tiempo. Forzar las cosas no lleva a nada.
Bicos trasatlánticos :)
Publicado por Nuria para Aguamarina. Diario de una ruptura a las 12 de mayo de 2011 12:10
Pues sí, Nuria, resulta que mi profe buscaba una pareja para construir "la vida que toca", como decía mi Abuela: por edad, dignidad y gobierno.
ResponderSuprimirY yo, por mi parte y en acuerdo con la observación de Zor, no soy capaz de crearme la ilusión de la vida que toca por mucho que quiera... si no es de forma que me convenza a mí misma.
Yo también me he planteado esa idea de tener hijos por mi cuenta. Mi hermano mayor me lleva 14 años, mi padre tenía 26 años cuando nació él y 40 cuando nací yo. Mi madre tenía 21 cuando nació él y 35 cuando llegué yo. Yo sé lo que es tener ahora 31 y pensar que mis hijos tendrán padres como los míos o más mayores incluso. Me jode en el alma esa posibilidad, porque yo sufro con la edad de mis padres. Mi hermana, 13 años mayor que yo, tiene un hijo que pronto cumplirá 15 y para quien sus abuelos son lo más grande.
Yo también quisiera que mis hijos supieran y pudieran vivir todo eso, lo deseo con todo mi corazón, a pesar de lo imposible que es. Pero por más que yo quiera algo así, no me puedo dar prisa por conseguirlo. Sería hacerlo por todas las razones equivocadas: porque toca, porque se pasa el arroz, porque qué dirán, porque mis amigas sí y yo no, porque me siento sola, porque mi instinto maternal llama a la puerta....
Estamos de acuerdo, querida Nuria: forzar las cosas no lleva a nada. O vale para mí, o lo demás no cuenta para nada.
Qué bien que estemos de acuerdo :)