Bueno, ya estoy de vuelta de mi cita.
Creo que nunca he hablado aquí del marido de una querida amiga (que de hecho ha estado aquí visitándome este finde pasado). Los dos son americanos y puedo decir que, mientras ella es una nativa del lugar que coincide con una de mis personas favoritas en el mundo... mi prejuicio con él es mío solo y no tiene que ver con ella, puesto que veo que él la hace feliz (creo que necesitaría un blog nuevo para explicar por qué demonios y disertar en mi análisis del pueblo americano desde mis experiencias como residente tanto en Tennessee como en Michigan. No es el momento).
El caso es que este tío es una de las personas que más rechazo me provocan en mis 31 años de vida. Cada vez que abre la boca tengo que refrenar las ganas de pegarle una patada, y no exagero. En serio que el mequetrefe me pone de los nervios hasta ese punto. El rechazo es mutuo, no creáis. Semejante idiota es imposible que me encuentre en absoluto digna de su tiempo, pues no babeo al ver la bandera americana, ni pienso que Bush fue un gran presidente, ni pienso que el imperialismo americano esté justificado, ni despotrico de la actual inmigración, ni pretendo que me importe el creacionismo -me sale el sarcasmo por los poros-, ni cito a Dios en cada tercera frase que sale de mi boca, ni me adapto a medir en pulgadas y a pesar en libras, ni pienso -y como lingüista mucho menos- que el dialecto negro del inglés debe ser erradicado, ni me adapto al concepto estereotipado del "europeo" que este merluzo tiene en mente.
En fin, y este sujeto, en su relación conyugal (que va para 7 años ya, yo estuve en la boda), es el tipo de tío que le dirá a su mujer que sí a algo porque siente que es lo que debe decir, y aplastará lo que él quiera hacer o decir por ella, aunque luego se las arregle para salirse con la suya. Tengo decenas de ejemplos de él diciendo lo que su mujer quiere oír mientras intenta poner cara de póquer y luego liar por aquí y por allá para conseguir lo que quiere.
Y eso es un engaño, no es una relación de verdad para mí (aunque parece que a ellos les va bien) porque me da la impresión de que falta comunicación, falta como esa cercanía que te da la intimidad y con la que sabes cuándo tu pareja te la está intentando colar doblada.
Bien, pues mi cita me ha hecho pensar en este imbécil y creedme, no me gusta un pelo. Lo que lo ha hecho aparecer en mi mente es la sensación de "cita ensayada" de este tío Probablemente porque soy extranjera, se me escapan las "finuras" del protocolo de una cita americana y mi personalidad me hace verlo todo desde un prisma de cierto cinismo , pero a mí no me vende nadie una moto sin que yo me deje, y tengo una impresión de superficialidad, de un cierto "te voy a decir esto, o te voy a comentar esto otro porque es lo que debo decir, mientras que lo que pienso me lo callo y lo guardo para un momento de más confianza". Quizá esté sobreactuando, pero esa es mi impresión.
En realidad no ha ido mal en absoluto y lo he pasado muy bien, pero tengo ese sexto sentido que me dice que él no es el Capitán que busco. Diré que son muchas sensaciones, ninguna prueba, solo corazonadas, pero no suelo equivocarme.
Tengo que procesar toda la cita y volveré a explicar el tema con más detalle.
Eso sí. Qué raro se siente que te bese una persona que no es quien tienes en mente. Cuando estás mucho tiempo en una relación, los besos son lo que mejor te salen y tus labios están habituados a amoldarse a una textura, a un ángulo, a un ritmo. Y claro, te besa otra persona y tu mundo se rompe en pedazos. Sé que no es justo para él, pero no he podido evitar tener a otro en mente cada vez que él me ha besado en el camino al metro.
Echo de menos los besos que tenían la presión correcta, la forma familiar, el tacto cálido de lo conocido, los que hablaban de la intimidad de mil y una noches, los que me tocaban bien dentro.
Ahora me voy a dormir. Mañana llegan mis padres y durante las próximas dos semanas no habrá más citas. Ya habrá tiempo en mayo, supongo. Veremos si hay segunda cita, segunda parte.
"se me escapan las "finuras" del protocolo de una cita americana "
ResponderSuprimirDeberías escribir un post sobre esto, me has dejado intrigada. :)
En cuanto a los besos, sí, cuando los besos se perfeccionan tanto que son instintivos...se echan de menos. Pero no desistas, aunque...no dejes de pensar siempre en ti primero.
Bicos
Vale, Nuria, prometido. Pronto escribiré un post sobre el tema de las citas en este país y las reglas, porque todos los tíos, con lo grande que es este país, están cortados por el mismo patrón ;-p
ResponderSuprimirMe alegra que entiendas lo que quiero decir con los besos. Al fin y al cabo, yo creo que son las caricias más personales que hay y no es fácil dejar ir el recuerdo de quien te los daba. Yo me sentí como una traidora por todos los flancos posibles ayer noche durante la cita.
¡Bicos de regreso a Galicia!
Hombre, yo me imagino que lo de la cita americana que dices será como hemos visto miles de veces en las series de televisión, que siempre son iguales. Yo pensaba que era una especie de convención de las series para no pensar mucho, pero según tú dices, son siempre así. Qué cosas xD.
ResponderSuprimirY sí, es verdad que cuando uno ha estado mucho tiempo con una misma persona compartiendo mucho más que sexo, luego las cosas se hacen... raras al estar con otra. Es verdad que se nota mucho en los besos, y también en la forma de acariciar... En fin, en muchos detalles.
Pero bueno, parece que la cita fue bien, y eso es lo importante.
Sobre el marido de tu amiga, poco que decir, porque especímenes de esos también los tenemos por aquí (de uno y otro color político, además). Y sobre la relación que tienen ambos (tu amiga y él) yo también las veo bastante. Yo he llegado a la conclusión de que hay gente que tiene menos expectativas que nosotros, que se conforma con menos, que encontrando un "compañero/a" con el que llevarse bien ya son felices. Y luego está la gente como nosotros, que buscamos más que un simple compañero o gran amigo, alguien con quien compartirlo todo y que sea realmente uno con nosotros. Y eso es TAN difícil...
Nada de series, tío, esto es tal cual. Sí que dedicaré un post a hablar de esto de las citas, pero tengo que tener más tiempo y con mis padres aquí se me hace muy difícil actualizar el blog. Mira a las horas que te estoy respondiendo (casi las 3am) y estoy en mitad de mis correcciones odiadas.
ResponderSuprimirEsos detalles que te hacen consciente de que ya no tienes lo que tenías es lo que realmente hacen difícil aceptar a la nueva persona. Supongo que eso no es justo para nadie, pero eso es lo que hay de momento :-/
Y sí, los poco conformistas como nosotros lo tenemos duro. Para mí, sobre mi amiga, lo más duro (la conozco hace 14 años) es ver cómo ella, al conformarse y bajar el nivel, también ha perdido mucho de lo que era, y ha adoptado muchas de las visiones integristas de su marido. Una pena, hijo.